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Esta misma semana se ha conocido la noticia de que el buscador Google planea incluir en los resultados de sus búsquedas información sobre la visibilidad y responsividad de una web sobre dispositivos móviles. Ante el impresionante aumento de la navegación y búsquedas web a través de dispositivos móviles (como smartphones o tablets), Google ha decidido mostrar un pequeño mensaje debajo del título de las webs en el listado de resultados que advierte si la web de destino contiene flash o algún otro elemento que dificulte la navegación a través de dispositivos móviles.

En ningún caso esta nueva medida implica que la web de su empresa o comercio deje de ser indexada, pero penaliza claramente a las páginas que contienen elementos no legibles fácilmente a través de navegadores móviles, implicando, muy probablemente, una disminución del número de visitantes para las webs que tengan este tipo de avisos. Por ello, y más que nunca, resulta necesario que las páginas webs corporativas se actualicen y se muestren de manera conveniente en todos los posibles puntos de acceso a Internet, para no perder clientes potenciales por no tener acceso a sus contenidos de manera remota.
Cuando hablamos de responsividad en los sitios web nos referimos a la capacidad de las páginas de reajustar su tamaño y apariencia según la resolución de pantalla del dispositivo que las muestra. En este sentido, conviene no olvidar la diferencia entre tamaño de pantalla y resolución de pantalla. El tamaño de pantalla se refiere a las dimensiones físicas de la misma, generalmente identificado mediante el número de pulgadas en la diagonal (de una esquina a la opuesta de la pantalla). Por otro lado, la resolución de pantalla se refiere al número de píxeles que, debido a su configuración, permite mostrar una pantalla al mismo tiempo. En general, si el número de píxeles es alto, las imágenes se verán mas nítidas, y los elementos de la interfaz más pequeños (lo que permite que se muestren más elementos como iconos o ventanas al mismo tiempo). Todo ello genera una densidad de píxeles, que no es más que el número medio de pixeles por pulgada que se encuentran disponibles en la superficie de la pantalla.

Debido al avance de la tecnología en material de diseño de pantallas, en la actualidad es posible conseguir grandes resoluciones de pantalla en espacios físicos muy reducidos (pantallas de teléfono móvil o tablet). Así mismo, las grandes pantallas permiten mostrar muchos elementos al mismo tiempo, permitiendo una mayor cantidad de información visionada simultáneamente.

Todos estos términos y progresos tecnológicos también afectan al mundo de Internet. Toda página web de calidad que se precie, debe contar con un diseño responsivo, que permita a los distintos elementos mostrados en la página redimensionarse y realinearse dependiendo del dispositivo en el que este siendo navegada la web. Esto es fundamental para permitir una experiencia de usuario fluida y sencilla, ya que un visitante móvil no podrá ver las imágenes, textos o botones de una web del mismo modo ni en el mismo tamaño que un usuario utilizando un navegador de escritorio. En muchas ocasiones, para páginas poco responsivas, la usabilidad se reduce drásticamente, impidiendo al usuario interactuar con los contenidos. Este tema es especialmente sangrante cuando las tiendas con nulo diseño responsivo contienen tiendas virtuales o ecommerce, donde los dispositivos móviles se han elevado como uno de los puntos de compra a través de Internet más comunes en la actualidad.

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